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Las enseñanzas de Don Carlos

por Diego Knoblovits

PARTE I

Domingo 18 de abril de 2021, pasaron 24 horas desde el momento en el debería haber empezado a A Los Pájaros, el streaming brindando por Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, la banda que formó Carlos Alberto Solari luego de haber separado Patricio Rey y Sus Redonditos de Ricota, una de las bandas más importantes de la música argentina.
   
Pero el Indio no está ahí, en Epecuén, el lugar desde donde se realiza el streaming del show del que todos seguimos hablando, un día después. El show tampoco fue ayer, en realidad. Tampoco fue un show tradicional: fue un concierto grabado a 600 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires, zona urbana donde reside la mayor parte del grupo. Y empezó tres horas después de lo anunciado.

Octubre 2012, jueves a la tarde y me suena el celular. “Hola, Diego, te habla Eduardo”. “¿Qué Eduardo?”, le pregunto.  “Sempe, el dueño de Groove. Te llamo para avisarte que nos clausuraron, no vamos a poder hacer Cafundo +10 hoy”, me respondió. Fue la primera vez que hablé con Edu, director de RyR, productor ejecutivo del streaming del cual seguimos hablando 24hs después.

Ocho años y medio después. 20 de marzo de 2021, Hipódromo de Buenos Aires, Palermo. Me encuentro con Eduardo para hacer una avanzada sobre un concierto de La Delio Valdez, el 28 de marzo. Mi objetivo es que él y el Tano, la otra R de RyR, me ayuden a poder adaptar la logística del lugar a las necesidades de seguridad en higiene que nos propone el momento pandémico que estamos  atravesando. 

Abajo de la lluvia, Edu me cuenta que el finde siguiente se irá a Epecuen, a grabar el próximo concierto virtual de los Fundamentalistas. El anterior, Desde los Satélites, había salido bien, en pleno septiembre pandémico. Pienso: “¿Un streaming que va a grabar a 600 kilómetros de acá? Este pibe está loco. Además, acabamos de volver a los conciertos presenciales, y van a meter otro streaming? Este pibe está re loco”. Y seguí dándole vueltas dentro de mi cabeza, seguro: “El streaming con entrada paga ya re mil fue. No funciona, nunca funcionó. Bueno, casi nunca. En algunos casos vendió, en el de ellos sí, pero son ellos, es el Indio. Ya re fue, tengo mil quilombos que resolver. Que lo hagan libre y colaborativo, como hicimos con La Delio”. 

Julio de 2020, una de las revistas referentes de la Industria Musical en Latinoamérica, utiliza en su tapa una frase del Indio, de la canción “Todo un Palo”; esa  de “El futuro ya llegó”, refiriéndose al streaming como el nuevo modelo de negocio que llegó para quedarse, junto con el COVID-19. 

17 de abril de 2021. Hace tres días volvieron a endurecer las restricciones para la circulación en la Argentina a causa de la suba de casos confirmados de Coronavirus. Luego de las 20hs, todas las personas a  casa, por lo menos por 15 días. “OK, volvemos a la virtualidad”, pienso. Pudimos disfrutar de casi 4 meses y medio de conciertos presenciales, el motor de negocio que mueve el 80% de los ingresos de muchísimos proyectos musicales en Argentina, entre ellos, del que soy parte, La Delio Valdéz.

Nos encontramos un nuevo sábado a la noche adentro de cada casa  y, casi sin querer, para nuestro primer fin de semana de encierro el destino nos cruza con A Los Pájaros, el estreno del show grabado en Epecuen que promete dos temas originales inéditos de Indio y casi tres horas de concierto de toda su banda. Pero ya son las 21.05 y no podemos entrar, el link pareciera estar caído, luego los códigos únicos que nos pasaron para entrar a cada quien, parecieran no funcionar. Empezamos a escribirnos entre colegas. Los mensajes van y vienen: “Che, qué raro”, “sí”, “no” “esperemos”. Hay mucha gente en la misma situación. 21.30 y nada. 22 y nada. 22.30 y nada. A las 23 veo un tweet de Gaspar: el show es hoy, si ticketek no lo resuelve, lo liberamos por YouTube.

Una catarata de preguntas y conclusiones me atraviesan. Entro a Twitter a cada rato y es un hervidero. Todo el mundo re manija. ¿Tanta gente? Sí, Averigüo que miles y miles de personas habían sacado entradas para un concierto virtual. Pienso: “Si lo liberan, los van a reputear… pobres Fundamentalistas, pobre Edu, pobre Tano, la yuta madre”. “El show que quería ver todo el mundo… ¿Y si lo liberan? ¿Y si no qué hacen? No queda otra… Le escribo a Edu, pienso en qué lo puedo ayudar, y me doy cuenta de que le estoy rompiendo las pelotas.  
Sábado 23.00 hs y me pongo a hacer un mega análisis de la Industria de la Música. Por suerte, Sole se copa. Here we go, again…

Un año y no aprendimos que 25 mil personas no se banca ningún servidor que tengamos en la Argentina. 25 mil que intentan entrar al mismo tiempo al mismo lugar. Para qué se meten en esto. Twitter es el Estadio Único de la Plata, el predio de Gualeguaychú, el Minella en Mendoza, Salta; cada recital del Indio está ahí, ahora. Y todas y todos con la excitación a full: van a liberar el link y todo el mundo está revolucionado porque, una vez más, el mayor exponente cultural del no logo en Argentina le pudo sacar la lengua al diablo. No leí ni un pedido de devolución de entradas en ninguna red social: todo el mundo celebra -las que pagaron entraday el resto- que el show se emita gratis y por YouTube. 

La noche se vuelve épica aun con la gente encerrada en casa. No nos vamos a olvidar más de este show, leo por ahí. 23.50 y se larga el primer tema. Veintidós horas después, en Youtube, ya lo vieron de forma libre 871.000 personas. El show es Tendencia 1 en YouTube Argentina, y alegró el fin de semana de muchísimas personas. 

PARTE II 

¿Cómo podemos explicar el impacto exitoso y resonante de un show grabado, sin público, que tuvo una falla tan importante a nivel técnico?¿Es el streaming un modelo sustentable o posible que reemplace los shows en vivo durante los períodos con restricciones sanitarias?  

Son preguntas que resultan imposibles de obviar para cualquier artista, o para quienes  no actúen dentro del ecosistema de la música argentina. 

Un poco de coyuntura
A la inestabilidad en los horarios y los ingresos (que se traslada al estrés y, por ende, a la salud mental), a lxs actores de la Industria Musical se le han sumado una parva de restricciones respecto de su actividad en vivo. Lo que ya sabemos: durante los periodos de mayor complejidad sanitaria los conciertos han sido prohibidos en los centros urbanos . Los protocolos de bioseguridad creados para convivir socialmente durante  la pandemia se adaptaron para poder reabrir distintos tipos de venues con capacidades restringidas.

En ese contexto, los conciertos online funcionaron como un intento de reemplazo de los en vivo, lo que permite al artista encontrarse con su audiencia. Rápidamente, se armó una industria alrededor de lo que se llamó, en Argentina, “hacer un streaming”. 

Entonces, las ticketeras que solían ofrecer el servicio de venta de entradas se lanzaron vorazmente a garantizar la reproducción de los conciertos a través de sus servidores de internet.  Así, toda casa pasó a ser un venue y todo venue pasó a ser una posible locación para rodar o transmitir en vivo “un streaming”.
Los resultados fueron de todo tipo y color, pero pasamos de la excitación de los primeros éxitos a la frustración y el miedo por los primeros problemas. Cómo ya mencioné más arriba, las transmisiones en vivo y en directo, con muchas entradas vendidas, comenzaron a fallar. Las acusaciones de hackeos recíprocos entre ticketeras empezaron a hacerse presente y cuando creíamos que el futuro había llegado, nos empezamos a preguntar si en realidad no estábamos atrasando.   
¿Cuándo encontramos coherencia integradora a nivel cultural? Eso se produce cuando el artista tiene algo para contar, de forma completamente genuina. Es allí cuando se produce un efecto fuertísimo, que es el de interpelar a una comunidad que se siente convocada. Una audiencia que reacciona mostrando fidelidad, alabando el esfuerzo, dispuesta a cargarse en su euforia la trascendencia cultural que ratifica a una artista popular. Esto podemos trasladarlo a otras escalas, es decir, puede funcionar con artistas más pequeños que interpelan a nichos de público menos masivos. 

5 Claves para pensar, a la hora de hacer shows online
Dejo aquí 5 claves para entender por qué creo que, desde la propia experiencia, lo que importa no es la forma, sino el contenido y cómo se comunica ese contenido: es decir, la integración social que puede generar a partir de la identidad cultural. 

  1. Tener en claro para qué estoy convocando a la audiencia a encontrarnos en formato virtual. 

Mucho se ha dicho sobre los diferentes tipos de tecnologías y formatos para hacer shows en formato online, pero poco sobre la clave de pensar para que le estoy pidiendo al público que sume más horas frente a la pantalla.
Para un artista muy masivo, o con público en distintos países, puede ser interesante este formato, ya que durante el periodo de restricciones, difícilmente pueda organizar algo en forma presencial con su audiencia.

Sin embargo, no solo debemos pensar en estas actividades de artistas masivos, hoy atravesamos un contexto donde se están lanzando constantemente artistas nuevos, y la música se consume de muchas maneras diferentes. Nos encontramos, entonces, con muchísimos artistas que tienen un público más pequeño pero identificado, dispuesto a colaborar y hacer esfuerzos por sustentar el proyecto musical en tiempos difíciles.

 En todos los casos, lo saludable es pensar qué tipo de contenido distinto o especial estaremos mostrando. Esto nos va a permitir armar una campaña de comunicación para transmitir esa expectativa que tenemos de poder mostrar dicho contenido. 

2. Pensar que la forma de ingreso y de recaudación sea coherente con las posibilidades tecnológicas y económicas de nuestro público.
El rango etario del público interesado que pensemos, sus posibilidades económicas y su adecuación a ciertas complejidades y recursos de corte tecnológico-sonoro son variables que deben orientarnos para pensar qué tipo de propuesta queremos montar.
Por ejemplo, los primeros shows online exitosos fueron contenidos orientados a un público más grande de edad (un promedio de 50 años), que ya estaba interesado, incluso antes de las restricciones, en tener experiencias más confortables, desde su casa. Ese tipo de audiencia se sintió interpelada por poder conectar con temas que le referían a sentimientos nostálgicos o alegres, durante un tiempo que pasó encerrada en su casa. Esos conciertos funcionaron, de alguna manera, como una forma de conectarse colectivamente, dado que la gente no podía encontrarse en forma personal, pero sí estaba consumiendo el mismo producto cultural que estaba siendo transmitido en forma única y exclusiva para quienes estaban dispuestos a pagar la entrada. 

3. Entender los momentos claves para hacerlo a partir de las limitaciones existentes.
Luego de cursadas las primeras experiencias, que incluyeron la realización de un festival online con cuatro escenarios en simultáneo y más de 50 bandas, las limitaciones de la experiencia comenzaron a dejarse entrever.

  • Las transmisiones en vivo comenzaron con fallas de conectividad, en algunos casos por estar sobrecargadas y, en otros, por no contar con la tecnología adecuada para ser llevadas adelante.
  • Se comenzó a utilizar la grabación de un “enlatado” para pasar durante las noches de viernes, sábado o domingo. Esto desestimuló la participación del público y puso en jaque el valor diferencial del contenido, sabiendo que YouTube, tiene, de alguna manera, una función parecida.
  • Al poder retomar ciertas actividades en forma presencial, como la gastronómica o las salidas con distanciamiento social, este tipo de eventos pasaron a tener otro tipo de prioridad en el mapa de las actividades recreativas. 
  • El retorno de los shows presenciales con aforo limitado terminó de condicionar la existencia de este tipo de eventos virtuales, para dejarlos exclusivamente para artistas masivos que no tenían otra forma de encontrarse con el público.

4. El streaming ya existe desde hace mucho…
Es decir, no descubrimos la pólvora, sino que, en todo caso, durante la pandemia, hemos re-descubierto la potencialidad de las herramientas ya existentes. YouTube y Spotify son las plataformas más famosas y masivas dentro de la cultura occidental para consumir música y otros contenidos de forma online.

Respecto de lo audiovisual, es difícil encontrar mejores posibilidades que las que ofrece YouTube para subir y reproducir contenido. La gran contra de esto, es que no permite trabajar con la misma lógica que la de un concierto presencial; es decir, cobrando un ticket por un acceso único. La gran ventaja es que casi no falla.

5. La creatividad ante todo.
En tiempos de crisis económica, sanitaria y social, se dispone de menos recursos para gastar en el plano recreativo cultural. Sin embargo, también aumenta el valor y el deseo por integrarse, comunicarse y canalizar angustias en expresiones.

Sin dudas hay que apelar a la creatividad para poder desbloquear la difícil ecuación de la triple B: bueno, bonito y barato.

El último fin de semana, desde Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado (El Indio Solari) a Marc Anthony han tenido que acudir a YouTube ante los diferentes problemas causados por la gran cantidad de entradas que tenían las páginas por donde iban a reproducirse sus conciertos.

 

 

Las enseñanzas de don Carlos

Para terminar, me gustaría hacer una breve reflexión sobre “A Los Pájaros”, el último concierto online, brindando por los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, que contó con la participación de su creador y líder, Indio, en tres temas, dos de ellos inéditos. 

Desde la gestación del grupo que lo llevó a la masividad -Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, o sea, Los Redondos-, la mística del Indio lo ha hecho erigirse en lugares utópicos para cualquier otra figura de la cultura argentina. 
Su popularidad se expresa en un montón de factores, pero por sobre todas las cosas tiene una trascendencia transgeneracional impresionante, que incluye desde fans sextagenarios hasta citas de su obra en manos de nuevos artistas como Wos.
Que todos los problemas técnicos para ingresar al concierto online de su banda hayan derivado en el júbilo popular para verlo derivado, casi sin quejas y sin entradas devueltas por parte de quienes habían pagado su ticket, sólo habla de que el objetivo está en fundirse en el encuentro con el público. 
Hallar una comunidad, aunque sea en forma virtual, en un momento tan crítico, es algo que trasciende por completo la expectativa por tener el derecho único que otorga haber comprado una entrada. 

Las cinco claves citadas arriba, se cumplieron a la perfección.

 

Foto: Caro Pedace.

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